46.ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires

Hasta el 16 de mayo

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07/05/2019

Un recorrido por la reflexión, el arte y el conocimiento

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En el Pabellón Amarillo, tres espacios invitan a pensar, leer, jugar y experimentar con las ciencias y el arte.
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Zona Futuro

En su octava edición, el espacio se propone desde un concepto guía: El Laboratorio del libro. La propuesta abarca el crecimiento de las editoriales independientes, la expansión de nuevos formatos y las nuevas maneras de leer en la cultura digital de modo colaborativo para distinguir nuevas tendencias y diseñar estrategias contra la incertidumbre de los cambios.

“Hay un creencia de que acá tenemos ebooks y dispositivos, pero en verdad la pregunta es más por los usos sociales de esas tecnologías” explica Giselle Hidalgo en el espacio ya consolidado de la Feria. En el mismo sentido, agrega que “el siglo XXI es una gran pregunta para todos”.

“Este año quisimos revisar la propuesta enfocada al soporte del libro, ya que nos dimos cuenta de que era el momento de actualizarlo e indagar qué otras novedades hay en nuestra cultura” continúa Hidalgo.

La agenda de ochenta encuentros con más de trescientos escritores, periodistas, artistas visuales cineastas, músicos y promotores culturales tiene en su grilla festivales de poesía, talleres para editoras, presentaciones, historias de vida guionadas por escritores, tango en el siglo XXI, redes sociales y creación, nuevas masculinidades, el origen de un cuento, la historia de la sexualidad, periodismo cultural, arte queer, filosofía, rock, entre otros temas.

“Durante esta edición nos dimos cuenta que se consolidó un espacio de cierto pensamiento social, político, que parecía tener un nicho muy chico, y acá encontró un espacio”, concluye Hidalgo ante el balance sobre la muy buena respuesta del público.

Espacio Digital

Tres sectores invitan a leer, conocer nuevas tecnologías y experimentar con obras de arte. Una de las obras es el Fragmentador de imagen, una cámara que graba y otro dispositivo que proyecta lo registrado en fragmentos. La obra apunta a que nos preguntemos por los cuadrados que muestran parcialidades, y queramos ver el cuadro completo. Así, podemos conocer las realidades que de otra forma no conoceríamos.

Otra obra es El libro absoluto, de Joaquín Farga, inspirado en El Aleph de Jorge Luis Borges, un lugar donde se concentra todo el conocimiento. A medida que uno mueve el aparato, se mueven las palabras hasta que quedan seleccionadas unas pocas que, relacionadas, dirigen a una respuesta en internet. “Es como un buscador infinito”, explica Bárbara, una de las jóvenes que explican las obras exhibidas.

El espacio propone además la lectura digital en netbooks dispuestas con Calibre, un gestor gratuito de libros digitales que contiene 40 títulos adecuados a distintas edades sugeridas, pero de libre elección.

Zona Digital también cuenta con dos impresoras 3D, una más estándar y otra con mayor capacidad y apta para distintos materiales. El mecanismo es: una tira plástica se derrite y se procesa para “dibujar” cada capa del objeto, uno encima del otro. “Las impresoras llaman la atención porque mucha gente nunca vio una en vivo” comenta Tato, otro joven que explica los “chiches” del espacio. Además el espacio ofrece una mochila con un panel conectado a una batería que aloja la energía y sirve para cargar dispositivos móviles.

La propuesta se completa con un juego narrativo a la entrada que propone una consigna y cuadros con personajes para completar la historia.

La curiosidad despierta la atención y el espacio está siempre poblado por públicos de distintas edades, pero sobre todo los más chicos.

Zona Explora

Un espacio donde la curiosidad y la pregunta son bienvenidas. Durante toda la feria, distintas disciplinas científicas experimentan, explican y juegan para que el conocimiento sea accesible a todo el público.

“Es un espacio de divulgación que la Fundación El Libro ha incorporado hace muchos años porque la ciencia y la tecnología forman parte de la cultura” informa María Cristina Álvarez, a cargo del espacio, y agrega: “la propuesta es que vengan a vivir la ciencia”.

Desde la presentación exterior, con imágenes de obras de Jean Michel Othoniel, Joaquín Fargas, Gyula Kosice, y Tomás Saraceno, el espacio convoca a vivir una experiencia que combina el arte y la ciencia.

Por eso, durante las tres semanas de la Feria, Zona Explora invita a una continua agenda de actividades organizadas por el Instituto Balseiro, el CONICET y la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA.

Por allí pasaron experimentos sobre meteorología, colores, arqueología, géneros, percepción; talleres sobre exploracuáticos, tormentas, energía, alimentos, programación, fósiles; demostraciones de física y química, robots, especies vegetales y animales, cultivos, arte matemático, cuidado del ambiente; juegos matemáticos para desarrollar estrategias y pensamiento lógico, partidas de ajedrez, Go; charlas y presentaciones sobre física de los superhéroes, astronomía, anfibios, uso responsable de nuevas tecnologías y 500 + 50. Muerte de Leonardo Da Vinci + El hombre en la Luna, stand up científico, títeres de ciencia re creativa; exhibición del Riachuelo caleidoscópico y muestras de biósfera, mosquitos solares, Flores solares y el glaciator, un robot llegado de la Antártida.

“A través del laboratorio en vivo se pueden encontrar historias interesantísimas por científicos que tienen la vocación de comunicar la ciencia y todos los días vienen con una propuesta diferente” completa entusiasmada Álvarez.

En el espacio también las escuelas pueden exponer sus proyectos de ciencias, como iniciativas de protección ambiental, por ejemplo.

Todos los días desde las 18hs. funciona Zona Docente, donde cada tarde se presentan dos libros destinados a los trabajadores de la educación.