44.° FERIA DEL LIBRO DE BUENOS AIRES

26 de abril al 14 de mayo en el Predio La Rural.


34.° JORNADAS PROFESIONALES

24 al 26 de abril, de 9:00 a 18:00


28.° FERIA DEL LIBRO INFANTIL Y JUVENIL

Vacaciones de invierno 2018.

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Luisa Valenzuela, un espíritu curioso y voraz

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Autora esencial, Luisa Valenzuela será la encargada de dar el discurso inaugural en la 43.° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, acto en el que fue precedida por escritores como Juan José Saer, Ricardo Piglia, Angélica Gorodischer y Griselda Gambaro. Además, integra el jurado del primer Premio Literario Fundación El Libro junto a Abelardo Castillo, Antonio Skármeta, Daniel Divinsky y Pablo de Santis, cuyo ganador se anunciará el 30 de marzo.
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Entrevista exclusiva para el sitio de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

Su obra se cuenta entre las más influyentes de la literatura latinoamericana, es un referente en el mundo académico de países como EE. UU. y se la considera una autora de culto. ¿Cómo es su relación con la escena literaria local?

L. V.: Mi muy larga trayectoria es extraña, soy propensa a los márgenes, siempre he sido una outsider y no me molesta, creo que ese es un buen lugar para la literatura. En cuanto a la escena local, como toda escena nos brinda dos ubicaciones posibles: la de actora o la de espectadora. Siempre he sido una espectadora involucrada de lleno con mi país, y muy presente, sobre todo cuando vivía en el extranjero. Es la mirada del otro la que nos confiere el rol actoral. Parecería que por fin me lo estoy ganado…

Es jurado de un importante concurso de cuentos organizado por la Fundación El Libro ¿cómo diría que se escribe un buen cuento? En todo caso, ¿cómo lo hace Luisa Valenzuela?

L.V.: Pienso que el cuento es un género más riguroso y exigente que la novela. Y el nuestro es un país de cuentistas. Para lo cual se requiere don de síntesis, perspicacia, picardía, capacidad de ver lo que está entre las sombras del decir. Determinación y coraje, porque los editores responden a la pereza del público lector y prefieren las novelas. En lo personal busco la voz, el ritmo y la respiración de aquello que será narrado. Recién después voy desplegando la historia como quien lentamente va revelando un film. Creo en el cuento-burbuja, lleno de reflejos insospechados pero autocontenido.

Usted ha vivido y escrito con un fuerte compromiso en distintos momentos políticos, ¿cómo impacta el trasfondo político actual en su trabajo?

L.V.: Nadie vive en una torre de marfil y menos quienes como yo tienen un espíritu curioso y voraz (iba a decir inquisidor, que sería la palabra exacta si no reverberara en ella el recuerdo de la Santa Inquisición). Ahora con tantos libros en mi haber, me doy cuenta de que he ido ficcionalizando casi década por década cada uno de los avatares de esta nación nuestra tan propensa a los cataclismos, o mejor dicho al subibaja. ¿Pero hoy? ¿Qué escribir hoy sobre lo que está ocurriendo, acá y casi en el mundo entero? Todo posible proyecto se me desmorona al ratito nomás. Lo cual no está mal, literariamente hablando. La decantación es necesaria. Literariamente hablando, claro está.

Su obra explora los distintos usos y abusos del poder pero sobre todo reivindica el poder del lenguaje. En este sentido, ¿qué lugar ocupa la escritura en su vida?

L.V.: Para mí van juntas, la escritura y mi vida. Sólo escribiendo logro derivar algún sentido de esta confusión llamada realidad. De ahí que poco a poco me fui adentrando en el tema del poder, tan ajeno a mí que no pudo menos que fascinarme. Además de numerosos cuentos que lo abordan con mayor o menor dosis de horror o de humor, escribí la novela Cola de lagartija para explorar la ambición de poder, siempre en irracional aumento. El incontrolable deseo de poder omnímodo. Y es a través del lenguaje que se pone en escena esa ciega escalada que suele transformarse en declive fatal.

Este año está a cargo del discurso de apertura de la Feria, ¿puede adelantarnos algo, de qué temas hablará?

L.V.: En estos tiempos tan complejos, avasallantes casi, pienso abordar numerosos temas relacionados con la amistad de los libros y lo que estos nos ofrecen. El eje central será el poder de la palabra y su apertura a la empatía, la educación, la diversidad. La imaginación. Y espero hacer un llamado para que recuperemos la fuerza de una figura hoy en día desvalorizada: la del y la intelectual. Al fin y al cabo, intelectual es quien plantea las preguntas para movernos hacia delante y proponer alternativas.

Usted es una de las pocas intelectuales mujeres que han participado en esta apertura, ¿piensa que la palabra de las mujeres está ganando peso?

L.V.: Me temo que no necesariamente. La palabra de las mujeres ya lleva más de medio siglo sonando cada vez más fuerte, su clamor estremeció al mundo el último 8M, y cada vez se intenta más acallarla. Basta ver el número de femicidios en aumento. Tengo conciencia de que hablaré en nombre de todas las escritoras argentinas, de todas las mujeres pasadas y presentes, por eso mismo no haré hincapié en el tema pero, como es natural, cada una de mis frases tendrá su impronta.

Luisa Valenzuela © Hugo Passarello

Luisa Valenzuela ha escrito cerca de treinta libros, potentes e ineludibles, entre ellos novelas como Hay que sonreír, El gato eficaz, Cola de lagartija o Novela negra con argentinos, y libros de cuentos como Aquí pasan cosas raras o Cambio de armas, además de ensayos, escritos autobiográficos y centenares de artículos publicados en diarios y revistas de EE. UU., España y México. Es la actual presidenta de PEN Argentina, y a lo largo de su prolífica carrera vivió entre México DF, París, Barcelona, Nueva York y Buenos Aires, donde reside actualmente. Obtuvo la Beca Guggenheim, la Beca Fulbright, fue becaria del Fondo Nacional de las Artes, Fellow del New York Institute for the Humanities y del Fund for Free Expression, y fue escritora en residencia en el Center for Interamerican Relations y en las universidades de Nueva York y Columbia, donde dictó seminarios y talleres de escritura. Viajera infatigable, su colección de máscaras de las más diversas geografías y culturas del mundo supera los doscientos ejemplares, y fue expuesta en 2016 en Museo Nacional de Arte Decorativo.

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