44.° FERIA DEL LIBRO DE BUENOS AIRES

26 de abril al 14 de mayo en el Predio La Rural.


34.° JORNADAS PROFESIONALES

24 al 26 de abril, de 9:00 a 18:00


28.° FERIA DEL LIBRO INFANTIL Y JUVENIL

Vacaciones de invierno 2018.

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06/05/2017

Las muestras imperdibles de la Feria del Libro

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Gabriel García Márquez, Violeta Parra y Ray Bradbury son algunas de las personalidades de la cultura que tuvieron su propia muestra dentro de la Feria del Libro. Un recorrido por las más destacadas.
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La Feria del Libro de Buenos Aires fue una experiencia completa, que abarcó diferentes ramas de la cultura. Y, entre los cientos de miles de libros, existieron diferentes muestras que recrearon no sólo grandes momentos de la literatura, sino también de la música, la poesía, la pintura y hasta la importancia del proceso de la producción y colaboración artística.

En el Pabellón Amarillo se desarrolló “Fantasmas para siempre”, organizada por la Embajada de Estados Unidos, a través de la representación de Los Ángeles, Ciudad Invitada de Honor de la última edición.

La muestra fue una puesta en escena sin igual, en la que se conjugaron los textos de Ray Bradbury (oriundo de Los Ángeles) y Aldo Sessa (Buenos Aires), quienes se conocieron por iniciativa de un amigo en común, quien en 1976 le hizo llegar “Cosmogonías” -obra que Sessa realizó con Jorge Luis Borges- al autor norteamericano.

“La exhibición representa una relación de amistad entre Bradbury y Sessa de muchos años. Bradbury le envió a Sessa una caja de información acerca de Borges, tres kilos de textos con poemas y otros papeles con una mensaje que decía: ‘¿Qué puede hacer con este material?’”, explica Carol Brey, Directora Regional de Centros de Recursos de Información de las Embajadas de Estados Unidos de América.  De allí surgió “Fantasmas Para Siempre”, que se publicó en 1979 en los Estados Unidos y al año siguiente en la Argentina.

La amistad fue creciendo, compartieron viajes, muestras y charlas; luego publicaron la obra de naturalezas muertas “Sesiones y Fantasmas” para celebrar dos décadas de amistad. “Tenemos pinturas y fotos de Sessa en relación a los libros de Bradbury, quien es una parte muy importante de nuestra literatura, y a su vez las frases de Bradbury que fueron los disparadores de estas pinturas”, dijo Brey.

Por su parte, en “Yo canto la diferencia”, ubicada en el Hall Central, la poesía y pensamiento de la cantautora chilena Violeta Parra, quien cumpliría 100 años de vida, volvieron a recobrar vigencia a través de 25 canciones, con sus audios y letras.

“Está exhibición se está realizando en este momento en el Museo Nacional de Chile, por lo que es un doble homenaje a ambos lados de la cordillera. La muestra está dividida en dos: por un lado, ‘Crítica Social’ y, en el otro, ‘Canto al amor’. Por lo que es una gran oportunidad para el público para conocerla y disfrutarla, y, por suerte, está sucediendo. Hay mucha repercusión de los visitantes”, explicó Rodrigo Contreras, representante del área cultural de la Embajada de Chile.

50 años no es nada y más cuando se recuerda una obra literaria enorme como la del colombiano Gabriel García Márquez. Para ser específicos, medio siglo de la primera edición de “100 años de soledad”, la obra que rompió con los moldes de la literatura regional y fue punta de lanza en todo un movimiento al que se llamó “realismo mágico” y que trascendió todas las fronteras.

Para los amantes de las letras de Gabo -y de la literatura en general- el paso por el pabellón Amarillo fue ineludible. Allí existió un espacio que celebró esta, su obra fundacional, con la voz del propio autor leyendo las primeras páginas de su novela que, solo en español, tiene más de 130 ediciones.

Por su parte, en el Pabellón Ocre se pudo apreciar una muestra fotográfica en el espacio Radar de los trabajadores. “Es un lugar de intercambio y articulación que pone en valor la producción cultural del movimiento obrero argentino. Cada día diversos sindicatos presentan propuestas culturales que interpelan a la comunidad a participar y compartir la extensa labor que se desarrolla en el campo de la cultura. El espacio Radar estuvo compuesto por sindicatos que provienen de diversas corrientes, centrales y confederaciones”, explicó Andrea Mallimaci.

El objetivo de la puesta fue “generar espacios para las actividades culturales y de formación en las que participen no sólo los trabajadores de distintas procedencias laborales sino que se integren con la participación de otros ciudadanos en ferias, congresos, talleres, obras plásticas y teatrales, cine, música, libros, medios de prensa, y que contengan  las diferentes manifestaciones posibles del arte, el pensamiento y la comunicación popular”.

 

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